Mirando las noticias en los medios digitales me encuentro con esta curiosa noticia: una obra de arte, una botella de agua convencional rellena de agua de la Antártida, valorada por su autor en más de 60.000 euros, ha desaparecido de la exposición en la que se exhibía. La hipótesis más probable es que algún visitante haya tomado la botella sin saber que se trataba de parte de la exposición, se haya bebido su contenido, y la haya arrojado a alguna papelera.

El autor de la obra de arte, que se titula Arma de Destrucción Masiva, al parecer trataba de denunciar con su obra los riesgos del cambio climático.

No es la primera vez que alguna obra de arte moderno es arrojada a la basura o confundida con objetos comunes. ¿Será que, en esta época tecnológica y pragmática en que vivimos, ya no tenemos sensibilidad para el arte? ¿O tal vez el arte que nos venden sólo les parece tal a los expertos, y no al público en general?